Pvs constató violaciones graves a la higiene: en la sala reinaba la suciedad de la superficie de las mesas estaban cubiertas con restos de productos de carne, grasa y llenas de suciedad. Y las materias primas y los productos terminados se colocaron directamente en el suelo. Los locales no fueron aptos para la producción de los alimentos y no cumplan con los requisitos higiénico de la organización del proceso de producción.

A los inspectores de que existe la preocupación de que el producto pueda ser peligrosa para la salud de las personas.

"No se llevó a cabo ninguna comprobación, no hay análisis, no lo hicieron, la esterilidad de las conservas no había nada. Y hay grandes dudas de que la carne de caza comprobaban en la enfermedad, por ejemplo, trihinellez el jabalíes. Esto es muy peligroso — la gente se enferma, y, de hecho, esta enfermedad no se puede curar", — dijo el ulmanis.

Parte de la producción de carne de la presa que los cazadores tradicionalmente transmiten en la fabricación de conservas. "La traen para reciclar, y luego llevan a la producción, pero la parte de la lata se queda, y a sus trabajadores que venden a la gente", — explicaron en la alimentación y la facultad de veterinaria de servicio. Los infractores enfrenta a una pena máxima de 700 euros.